APAP – “Pre-etapa” Propuesta preliminar

PROGRAMA DE APOYO A LOS PROCESOS DE AUTONOMIA

Y PROTAGONISMO DE LOS JÓVENES (A.P.A.P.)

 PRE-ETAPA

PROPUESTA PRELIMINAR

ABRIL 2008

 

 

ANTECEDENTES

 

           

A partir del año 2001 el Programa hasta entonces llamado Módulo de Egreso Progresivo (MEP) inicia un proceso de revisión de sus prácticas socioeducativas con la intención de optimizar las respuestas a las necesidades y el “perfil” de los jóvenes que nos estaban siendo derivados. En ese entonces, evaluamos como significativa la directa relación entre el contexto socioeconómico del país y la incidencia en la profundización de la vulneración de los derechos del total de la población, especialmente en la niñez y la adolescencia y, por tanto, en nuestros sujetos de atención.

 

Durante ese período, tampoco las políticas sociales ofrecían respuestas suficientes y/o adecuadas que atendieran a restituir derechos altamente vulnerados.

 

En este escenario, el Programa Apoyo a los Procesos de Autonomía y Protagonismo (APAP, ex MEP) detecta un creciente número de jóvenes que ingresaban sin reunir las características necesarias para sostener responsablemente la estrategia de autonomía propuesta. Esto llevó a sobreexigir los recursos humanos, de las redes, económicos, y también los diferentes dispositivos de la propuesta. Todo aquello derivó en la pérdida de una variedad de recursos que estaban pensados para jóvenes con mayores niveles de elaboración de su realidad, redundando, en definitiva, en una pérdida igualmente significativa para todas las partes contratantes.

 

Destacamos, además, el creciente número de demandas provenientes directamente de la comunidad: familias en situación de riesgo detectadas en liceos, casas jóvenes, entre otros actores sociales, quienes, asimismo, veían desbordadas sus capacidades de respuesta frente a estas realidades, demandando respuestas más inmediatas e integrales. Por lo general, se trataba de jóvenes que ingresaban a la órbita de INAU por primera vez.

 

            A partir de ahí se tornó imprescindible iniciar, con los jóvenes derivados a esta propuesta por otros servicios, un abordaje que facilitara la construcción de la demanda[1]. El mismo se tradujo en un momento de trabajo previo con el joven, necesario a fin de ajustar la escucha, plantear claramente los alcances y condiciones del Programa y, fundamentalmente, para evaluar junto al joven la pertinencia o no de su ingreso a la propuesta en ese punto de su vida. En una primera instancia, a este período de la intervención se lo denominó Entrevistas Previas, Entrevistas de Recepción y, finalmente, Pre-etapa, tomando como referencia las tres etapas estipuladas metodológicamente que encauzan el proceso socioeducativo a partir del ingreso de los/las jóvenes al Programa[2].

 

FUNDAMENTACIÓN

 

            La Preetapa consiste en una intervención socioeducativa, con una tarea y una metodología específica. Se trata de un proceso con distintas actividades, que procura un conocimiento mutuo entre el joven y el Programa, con pasos a seguir a fin de vislumbrar un proyecto socioeducativo personalizado. En lo que respecta al tiempo estimado, podemos referir un mínimo de 2 y un máximo de 6 meses previos a la decisión administrativa de ingreso en el Programa.

 

            En este período, una de las tareas fundamentales está relacionada con reconocer y revalorar la historia personal. Dándole su voz y poniendo sus propios acentos, la misma historia –la del joven y la del contexto familiar y social en la que se desarrolla–, adquiere nuevos significados. Se trata de que el joven, a partir de su propia singularidad, comience a contactarse con las necesidades de su aquí y ahora y desde ahí pueda visualizar su propósito para este acompañamiento, lo que luego quedará plasmado en la elaboración de su proyecto. Se busca que el joven se conecte con lo que tiene, con lo que quiere, y también con lo que podría llegar a querer pero todavía no sabe (lo que incluye la dimensión más abstracta del deseo).

 

Si bien la Preetapa culmina cuando se decide, en acuerdo con el joven, sobre la pertinencia de su ingreso al Programa, resulta relevante para ambas partes interactuantes en el proceso educativo que aquí se dispara, iniciando inquietudes, que los jóvenes trasladan y hacen parte a los equipos derivantes aún presentes en esta etapa.

 

OBJETIVO GENERAL

 

  • Promover en los jóvenes, en el inicio de su incorporación al Programa APAP, el auto-reconocimiento de sus recursos y capacidades actuales  y la comprensión de la metodología del Programa, que les posibiliten iniciar una estrategia personalizada de autonomía acompañada y sostenida desde VIDA Y EDUCACIÓN.

 

 

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

 

  • Definición y/o construcción de la demanda por parte del joven, de acuerdo con las posibilidades metodológicas de nuestro Programa. Su resultado es la elaboración conjunta del primer esbozo de proyecto socioeducativo.
  • Aproximación y adaptación activa y crítica al encuadre metodológico.
  • Relevamiento del vínculo socioeducativo anterior, si es que existiera, o construcción del mismo.
  • Firma de las partes contratantes del primer acuerdo educativo.

 

 

ACTORES DEL PROCESO Y SUS COMETIDOS

 

            En esta etapa están involucrados al menos tres actores: el equipo de la institución proponente, el joven y el equipo de APAP.

 

a) El equipo de la institución proponente

 

Entendemos debe cumplir un rol activo. Dado que es la contraparte que sostiene al joven en tanto transitamos la Preetapa, existe en ese momento una responsabilidad educativa y administrativa compartida.

 

El derivante debe:

 

  • en primer lugar, presentar el informe de la situación socioeducativa en la División correspondiente;
  • facilitar que el joven asista en tiempo y forma a las reuniones;
  • presentar la documentación correspondiente a la edad y situación del joven y  el legajo cuando se lo requiera;
  • coordinar en forma permanente y acordar en el cumplimiento de las orientaciones y consignas que se proponen, etc.

 

La organización proponente continúa con ese grado de responsabilidad hasta que el joven ingrese al Programa. (Ver Anexo 1: Aspectos administrativos).

 

Los posibles derivantes son: el Estado, a través de sus diferentes servicios que puedan estar vinculados con adolescentes y jóvenes –como hospitales, liceos, etc.– por donde transitan adolescentes, servicios oficiales de INAU y ONG con diversas modalidades de atención en convenio con el mismo[3].

 

b) Los jóvenes

 

Ellos son los protagonistas. La estrategia, sus dispositivos y actores se conjugan en beneficio de su proceso y les exigen un rol protagónico. Se los desafía a poner en juego parte de su mundo interno, sus habilidades y capacidades, sueños y temores. Hay un desafío a reencontrarse con su historia, resignificar su entramado vincular y revalorizar su “aquí y ahora” para así conectarse con su futuro inmediato.

 

Es de su responsabilidad en esta etapa:

 

  • concurrir y participar de los encuentros agendados;
  • reafirmar en cada encuentro su compromiso con el proceso, involucrándose en las actividades propuestas;
  • realizar las consignas propuestas fuera del encuadre de la entrevista realizada en APAP;
  • presentar la documentación requerida.

 

c) El equipo de APAP

 

La labor por parte del equipo comienza desde el momento en que el derivante presenta la situación ante la División Convenios y ésta la propone a APAP.

 

El principal cometido es arribar a diagnósticos integrales y participativos fundados en los recursos y capacidades de cada joven, visualizando la composición y la calidad de la red socioafectiva referencial y las posibilidades “reales” del Programa, en activa conjunción.

 

El equipo deberá:

 

  • dar continuidad a cada situación, planificando y desarrollando las distintas acciones previstas en la agenda programática, lo cual configurará el proceso de acompañamiento socioeducativo de este momento previo al ingreso.

 

  • profundizar en la información presentada por los equipos derivantes. En un protocolo administrativo interno de elaboración y manejo de APAP, se prevé solicitar el informe psicosocial del/la joven. En situaciones de jóvenes con alto tránsito institucional y/o en casos particulares también el legajo personal como insumo de información complementaria a la del informe (por ejemplo: informe de salud mental).

 

El proceso culmina en la sistematización y documentación en un proyecto educativo personal. De éste deviene un “contrato” a firmar entre el Programa y el joven.

 

Simbolizamos y promovemos a través de ese “contrato”, entre otros aspectos:

 

  • la visualización de los principales ejes que constituyen el proyecto educativo personal;
  • el acento en el Protagonismo y la Autonomía del joven respecto a su situación;
  • el énfasis en la “corresponsabilidad” entre los derechos y las obligaciones de las partes contratantes;
  • la reafirmación de la voluntad de participación del/la joven.

 

En este primer contrato también se establece el acuerdo económico en modalidad de beca para la Primera Etapa de su acompañamiento.

 

Destacamos que este contrato tiene valor como acuerdo inicial pero no es inamovible: de hecho, se reformula y cambia de acuerdo al devenir de los procesos.

 

De no ser posible una proyección habilitante de conformar un acuerdo entre las partes, la tarea del equipo APAP consiste en pensar y acompañar el planteo de otras estrategias dentro de la red de recursos y servicios del Instituto y/o comunitarias. Asimismo, informará por escrito estas estrategias posibles a la institución proponente, integrando los elementos que a juicio técnico puedan orientar la situación particular.

 

 

ASPECTOS JURÍDICOS Y ADMINISTRATIVOS

 

La propuesta socioeducativa de APAP se alinea en su abordaje a los marcos jurídicos de:

  • La Convención Internacional de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, ratificada en nuestro país el 20 de noviembre de 1989
  • El Código de la Niñez y la Adolescencia vigente desde el mes de setiembre del año 2004, en el que destacamos la concepción de la Protección Integral y del Interés superior del niño y el adolescente.
  • Así como en su artículo 124º, del Código anterior, en referencia a los Programas de Atención Integral .

 

El hecho de sostener con el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay un convenio en la modalidad de Atención Integral, implica entre otras cosas, regirnos por:

  • el Reglamento General de Convenios,
  • el Reglamento Específico y
  • el Manual de Procedimientos que se desprende de los anteriores.

 

 

Convenio con INAU, atención completa e integral

 

Reglamentación específica del INAU:

 

En su artículo 2º: “Se establece por atención integral a los niños/as y adolescentes: alojamiento, equipamiento, alimentación, vestimenta, integración familiar y social, salud, educación y recreación. Sin perjuicio de las áreas a cubrir establecidas por el proyecto.

La satisfacción de la atención integral se estructurará en un entorno afectivo de apoyo a través de pautas claras de convivencia, dinámica estable, optimizando el mayor desarrollo de las potencialidades de los niños/as y adolescentes atendidos por el servicio. Se respetará y promoverá la identidad, la integración social, las individualidades propiciando espacios y pertenencias propias, incentivando la participación del niño/a y/o adolescente, la expresión de sus opiniones en todos los aspectos que los involucran y en todas las situaciones a lo largo de las distintas etapas del proceso de desarrollo.”

 

El carácter de tiempo completo, conlleva que el adolescente se encuentre bajo la tutela del Estado, del INAU como organismo competente, quedando suspendida la tutela de los progenitores o familiares. En consecuencia, los jóvenes que se encuentran en servicios dentro de la modalidad de tiempo completo, son responsabilidad de las Unidades/Proyectos, que son quienes deben garantizar el goce de los derechos y la atención integral de los mismos.

 

En las áreas que hacen a la atención completa este Equipo viene interviniendo técnicamente contemplando todos los aspectos integradores:

 

  • salud (física y mental), autocuidado, control, prevención, alimentación;
  • área formación, capacitación, inclusión en centros de estudio formal y de educación no formal e informal;
  • manejo de economía personal;
  • área laboral: inserción laboral en empresas con vínculo con este Programa y/o Institución; inserción a través de Projoven, inserción a través de autoemprendimientos;
  • vivienda: se solidificaron vínculos con algunas residencias estudiantiles y se promovieron reencuentros de convivencia familiar.

 

En cuanto a la reglamentación específica, literal 4 en sus artículos 1º, 2º y 3º, transcribimos el art. 3º mencionado ut supra:

 

“Cada institución contará con un proyecto Institucional elaborado desde la singularidad de los niños, niñas y adolescentes que participan del servicio de atención integral. Además para la atención y tratamiento de la situación en particular de cada niño, niña y/o adolescente deberá formularse y diseñarse un proyecto de atención, acordada entre los responsables y referentes (técnicos y no técnicos) y el niño/a o adolescente, quienes acompañarán, controlarán y evaluarán su desarrollo y resultado. Los proyectos personales y el proyecto institucional se articularán en vista de procurar siempre el interés superior del niño, niña o adolescente.”

 

En el Manual de procedimientos de INAU, destacamos los Ítems en que nos detenemos especialmente para abordar la preetapa. 

 

Librillo de Procedimientos del INAU:

 

  • “Se privilegia la posibilidad de realizarse entrevista con el niño, niña, y/o adolescente en el servicio que lo recibirá, explicitando las características de funcionamiento y la propuesta de atención.”

 

·         “El/los servicios convocados a evaluar la solicitud de traslado, deben enviar al Programa una respuesta escrita fundamentada, tanto en caso de ser negativa como de ser aceptada. En este último caso debe incluir una perspectiva de estrategia de atención referida al caso.”

 

 

METODOLOGÍA

 

1) Instancias grupales de presentación programática

 

  • Estas instancias se inician en la primera aproximación al espacio físico del programa.
  • Es el encuentro con otros jóvenes y otras realidades, con los que tienen en común la necesidad de iniciar procesos de autogestión, integrando la dimensión del otro y el respeto por su diversidad, procedencias, proyecciones, experiencias de vida, niveles de educación, etc.
  • Se promueve la reflexión interna sobre la realidad de su egreso.
  • Se procura sensibilizar hacia el trabajo grupal, como uno de los posteriores dispositivos de nuestra metodología.

 

 

2) Instancias personales

 

Estos encuentros tienen el valor práctico de esbozar el proyecto socioeducativo a ser acompañado en APAP. Complementariamente:

 

  • Se desarrollan a través de una batería de dinámicas tendientes a facilitar el diálogo y la escucha de ambas partes. También se intenta acelerar los tiempos que generan la confiabilidad por parte del joven en ese espacio y especialmente en ese educador, que simboliza a un nuevo equipo con el que deberá interactuar (relevamiento del vínculo educativo).
  • Se generan los primeros insumos para el acompañamiento en áreas o temáticas paralelas a los principales ejes de la intervención, según las necesidades que van surgiendo en este proceso.
  • Se trata de una primera aproximación a lo que posteriormente será el espacio privilegiado de escucha y análisis de proceso.

 

Precisamos que la búsqueda de estos logros implica mayores niveles de exigencia en la intensidad de estos procesos, cuya profundización se da de manera progresiva. La aplicación de las técnicas así lo plantea.

 

            Es en estos espacios donde se visualiza junto al joven la pertinencia o no de su participación en APAP y, en caso de que se acuerde que no es pertinente, se elaboran y acompañan estrategias alternativas de acompañamiento.

 

 

3) Instancias de coordinación

 

Tienen por cometido la transversalización presencial de la intervención:

 

  • Breve presentación de la propuesta y cometidos del acompañamiento.
  • Establecimiento de los primeros vínculos con referentes significativos.
  • Reconocimiento de redes como soporte social.
  • Búsqueda de datos relevantes en área específicas.

 

Necesariamente, debemos abordar resignificando el trabajo en red, potenciando todos los recursos no sólo institucionales sino todos lo que pueda proveer la comunidad.

 

Este desafío en el diseño de la intervención permite evitar intervenciones iatrogénicas, amplificando el soporte sociocultural y aumentando la calidad y cantidad de los miembros de la red e involucrando, a través de la sensibilización, a la comunidad en propuestas educativas y de prevención.

 

 

4) Instancias administrativas

 

Ver protocolo administrativo. Anexo I.

 

 

 


RESULTADOS ESPERADOS, INDICADORES Y MEDIOS DE VERIFICACIÓN

 

 

resultados

indicadores de proceso

medios de verificación

Los jóvenes que transitan la preetapa han incrementado la conciencia crítica[4] respecto a sus actuales y potenciales recursos personales. Discernimiento con cada joven, de las  demandas a ser acompañadas, que se acompasan con sus acumulados y/o posibilidades, acordes al tiempo y recursos dispuestos desde el acompañamiento de APAP. Copia de Proyecto socioeducativo, con planteo de estrategias acordes a la realidad del/la joven.
Los jóvenes que han transitado la preetapa han logrado proyectar y planificar  aspectos sustanciales de su vida en el mediano y corto plazo. Elaboración y documentación por escrito del proyecto socioeducativo tentativo. Copia de Proyecto socioeducativo, con planteo de estrategias.
Los jóvenes han obtenido una comprensión aceptable  de la metodología de APAP y una  apropiación de la misma Participación del joven en forma  activa y comprometida en los encuentros establecidos. Planilla de asistencias a las distintas instancias.
Los jóvenes han cumplido satisfactoriamente con los acuerdos y las responsabilidades asumidas durante este período Continuidad en el cumplimiento de las actividades fijadas dentro y fuera del encuadre de la entrevista.   Materiales escritos, copia de documentación presentada.
Jóvenes y educadores han logrado establecer vínculos de mutua confianza, habilitadores de las etapas posteriores Encuentros individuales con importantes montos de confianza, de amplia escucha y de apertura a nuevas posibilidades. Informes de proceso, testimonios de los jóvenes.
Se ha logrado el relevamiento del vínculo educativo.   Registro de consultas realizadas al educador asignado a la preetapa sobre temas que contemplan la atención integral.

 

 

 


ACTIVIDADES Y RECURSOS TÉCNICOS

 

 

 

actividades

recursos técnicos

 instanciasgrupales

 

acciones de sensibilización con posibles derivantes dos técnicos  
lornada de presentación de Proyecto APAP dos técnicos 
reuniones de Equipo Equipo Técnico
  instancias personales entrevistas individuales con el/la joven. dos técnicos 
entrevistas con un referente institucional. dos técnicos 
entrevistas con referentes significativos.  dos técnicos 
   

instancias de coordinación

contactos telefónicos de coordinación de agenda (con instituciones educativas, trabajo y otros). dos técnicos 
visitas a las organizaciones que conforman la red del joven.   dos técnicos 
contacto con soluciones habitacionales.  dos técnicos 
 instancias administrativas elaboración escrita del proyecto socioeducativo. dos técnicos 
Informe de devolución de proceso. dos técnicos
reunión con derivantes, congestiones del protocolo administrativo ante Dpto. SIPI.  Coordinador/a

 

 

Equipo técnico:

Educador Coordinador/a

Gestor/a Administrativo

Educador/a Social

Educador Laboral

Lic. Psicología

Lic. en Trabajo Social

Maestro/a

Supervisor/a Técnico

 


[1] En este sentido, planteamos la demanda como concepto teórico diferente de pedido (o el aspecto explícito) y de encargo (aquello de lo que se pretende que el otro se haga cargo).

[2] La metodología del Programa ubica en tres etapas o momentos el proceso socio educativo, que no necesariamente se van a dar de manera sucesiva o lineal,  su recorrido es en espiral. En la Primera Etapa, la intervención focaliza en la vida cotidiana (pedagogía cotidiana) donde prevalece una ética de la heteronomía . Los objetivos en la Segunda Etapa centran en el desarrollo del proyecto personal donde los “acuerdos” educativos firmados por los contratantes (joven – programa) adquieren relevancia en cada encuentro del acompañamiento. En la Tercera Etapa prevalece ética de la autonomía, el joven ha logrado cumplir con los objetivos planteados pudiendo resolver al menos en uno de ellos: capacitación; empleo; vivienda; salud.  La duración de cada una depende de la singularidad de cada proceso y entre las tres conforman la permanencia del joven dentro del Programa.

[3] Estos contactos podrían arrojar datos relevantes para detectar ausencias y huecos en políticas públicas.

 

[4] Entendemos “conciencia crítica” por parte del joven como la mirada evaluadora y potencioalizadora del entorno, de su realidad y su interacción con el mismo.

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