1- Marco conceptual (PAC)

De la Propuesta de Vida y Educación para AULAS COMUNITARIAS

Guirin Luis, Gandulia Néstor, Fernández Leonor, Marisquirena José,
Peralta Norma, Monteverde Juan Pablo

 La convergencia de docentes, técnicos y directores del CES con educadores y trabajadores sociales de las OSC, los alumnos y sus familias en esta propuesta educativa, plantea enormes potencialidades para alcanzar los objetivos propuestos, y a la vez, la oportunidad de superar las muchas dificultades y limitaciones que se han venido detectando y enfrentando en los últimos años.

Nos preguntamos cómo enfrentar el desafío de lograr la convergencia de intervenciones educativas previstas en el PAC sobre una misma población de adolescentes para que reingresen o se inserten en el sistema educativo formal.

 Reconocemos que entre actores de la educación formal y no formal existen en los últimos años experiencias puntuales y parciales de actividades compartidas y que en general los resultados son positivos, pero no existen o no conocemos antecedentes similares de tal envergadura, que conformen un programa estructurado como lo es el PAC. En este caso, el Equipo Docente del CES sale fuera de su ámbito tradicional (el liceo) y debe actuar en un espacio institucional diferente, donde no es el ‘dueño de casa’ sino un ‘socio’ que debe impartir una enseñanza similar a la que brinda  en las aulas liceales, y que además su ‘socio’ también comparte la responsabilidad educativa sobre los mismos alumnos. [1]

Es un desafío lograr que en el Equipo Docente exista una sintonía, un enfoque compartido, una metodología que promueva la complementariedad, un trabajo de equipo, una coordinación efectiva y un adecuado manejo de los tiempos y los procesos de aprendizajes individuales y colectivos. Es una oportunidad para que cientos de adolescentes que ya están fuera del sistema educativo, con las consecuencias  que esto trae aparejado, puedan encontrar una propuesta concreta, amigable y efectiva que les permita reingresar y estudiar nuevamente en el liceo. Es una oportunidad para los docentes de transitar por una experiencia que les confrontará con otros enfoques y metodologías, y que, les aportará muchas posibilidades de participar y contribuir con actividades innovadoras y creativas.

 En virtud de las diversas formaciones profesionales de los integrantes de este equipo, nuestra propuesta estará orientada por una articulación de diversos marcos teóricos que comparten una misma concepción de sujeto definido en su interacción social.

 La psicología social parte de la base de que el aprendizaje es un proceso de cambio que modifica la configuración del mundo interno, y en el que está implicado el sujeto como totalidad. El movimiento que supone el aprender, requiere de un ámbito grupal continentador y de un encuadre apropiado para superar las ansiedades que se generan.

 La educación popular es una corriente del pensamiento educativo con gran presencia en Uruguay y América Latina, a partir de los aportes de Paulo Freire. Propone que la educación se constituya en un diálogo liberador, que parte de los saberes prácticos del/la estudiante y la criticidad aportada desde los instrumentos conceptuales del/a docente para iniciar un proceso de síntesis dialécticas sucesivas de nuevos conocimientos aplicables a la práctica.

 La pedagogía social, como generadora de contextos educativos y acciones mediadoras y formativas posibilitando la incorporación del sujeto de la educación a la diversidad de las redes sociales y la apertura a nuevas posibilidades de adquisición de bienes culturales  que amplíen las perspectivas educativas, laborales, de ocio y participación social.

 Estas  corrientes se articulan con el marco conceptual del pensamiento complejo, que desde los aportes de Edgar Morin y un importante conjunto de pensadores/as contemporáneos, propone desarticular la fragmentación del conocimiento, reconociendo su complejidad y fortaleciendo, en la acción educativa, la capacidad para operar desde la incertidumbre dominante en la realidad.

 CONCEPTOS Y PENSAMIENTOS CLAVES

A continuación presentamos algunos conceptos y pensamientos claves en nuestra propuesta, referidos a cómo visualizamos y valoramos a los adolescentes y qué proponemos como base conceptual a todos los actores del PAC. (para no extender el texto, parte de estas definiciones se presentan en extenso en un Anexo al final)

1.- Inclusión social y construcción de ciudadanía. Una propuesta educativa como el PAC,  implica la construcción de una mirada  que no sólo persigue objetivos y resultados educativos para una población de adolescentes que por diversas razones no participan actualmente de los espacios institucionales, sino que necesariamente implica hacerlo desde una óptica de inclusión social y de construcción de ciudadanía. La ampliación de posibilidades para la  integración social de este sector de adolescentes aparece como una dimensión que requiere la participación conciente y comprometida de todos los actores educativos y sociales involucrados, para que los diferentes aportes puedan sumar y multiplicar sus efectos positivos.

El PAC ofrece legitimidad institucional para promover la participación conciente en diferentes actividades programadas, para posibilitar a los adolescentes vivenciar y verificar su inserción social, a través de la pertenencia a diferentes ámbitos comunitarios, de aprender a gestionar su presencia en el contexto social y su implicación en el poder de decisión. La participación activa y conciente en la gestión de su propia vida le permitirá sentir confianza en lo que hace, crecer como individuo, realizarse a sí mismo,  encontrar el camino para superar la apatía y la pasividad, que surge como un mecanismo de defensa ante situaciones que siente como amenazadoras y puede llevarle a quedar socialmente aislado.

Es aconsejable que el Equipo Docente (incluye Educadores y Trabajadores Sociales de la OSC) promueva la creación y fortalecimiento de escenarios educativos participativos, espacios de encuentro entre todos ellos, desde el hacer concreto,  poniendo al adolescente en situación de encuentro con ”el diferente”;  con otros adolescentes como él, con otros jóvenes y adultos, con la comunidad local, con las organizaciones que trabajan en la comunidad y con los recursos y sistemas  formales, especialmente con el sistema educativo.  Siempre contando con el Equipo Docente como referente y guía permanente, para incursionar en los espacios sociales y educativos existentes, encontrarse haciendo tareas planificadas y espontáneas y en ese hacer práctico, poder experimentar al ‘otro’ como la posibilidad de construcción colectiva y no como un posible problema.  Se trata de aprovechar, compartir y crear espacios continuos de encuentro, donde estando y haciendo con el otro, los otros, se construyan  alternativas colectivas y solidarias, donde los mismo adolescentes asumen un rol activo y de empoderamiento de su entorno.

Para contribuir a la creación colectiva de este espacio de integración y circulación social se trabajará como lugar común el encuentro cotidiano. Éste será el lugar de construcción colectiva de las herramientas para el encuentro con el otro, donde nos acercamos con la palabra, el cuerpo, el trabajo, el juego, el conocimiento construido comunitariamente, la celebración.

 Se trata de contribuir a la integración y circulación social de los adolescentes con la comunidad, en particular con los centros educativos de su área, en una relación de ida y vuelta, brindando herramientas para la construcción de espacios donde los adolescentes puedan  re-conocer sus propias fuerzas, su capital humano, y aprender a usarlas, habilitando encuentros y elaborando la unión entre ellos. Contribuir para que la comunidad educativa también aprenda a integrar la diversidad,  a recibir y no a expulsar.

 2. Educación para todos. Las propuestas realizadas en una reunión de la UNESCO, sobre las necesidades educativas a desarrollar en este tiempo (“educación para todos para aprender a vivir juntos”), constituyen una plataforma acorde con los principios de la educación pública y más particularmente con las grandes líneas de esta propuesta.  Implican el desarrollo de diversas capacidades,  en  la escuela, en la familia  y en todo ámbito de la vida, como por ejemplo: la capacidad para hacer frente a los cambios rápidos generados por la misma actividad humana; convertirse en ciudadano mediante la participación; defender y favorecer los derechos humanos; fortalecer una identidad basada en las mejores tradiciones; acceder a una diversidad lingüística en el respeto de la diversidad cultural; acceder a los conocimientos y al saber hacer valorando las repercusiones de los avances científicos; acceder y utilizar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.[2]   

3.- El valor de la persona humana. Nuestro equipo parte del convencimiento de que todos los seres humanos tenemos la potencialidad y contamos con las capacidades para afrontar la adversidad y las situaciones difíciles, y que este nivel de resiliencia lo podemos hacer crecer. Apostamos al valor de las personas, deshaciéndonos de los imaginarios colectivos que asignan roles y lugares en general cargados de prejuicios y de proyecciones negativas para el futuro de estos adolescentes y jóvenes que hoy están fuera del sistema educativo formal. Nuestra propuesta es estimularlos para que adquieran un mayor conocimiento de sus derechos, y apoyarlos en el discernimiento y el cuestionamiento  crítico de los distintos aspectos de la vida cotidiana, que como actitud científica, analítica, es lo opuesto a conciencia ingenua. Implica optar por  una interpelación a los hechos y acontecimientos de la vida, problematizarlos y, como consecuencia lograr la superación de ilusiones o ficciones en relación a los mismos.

Resaltamos la importancia del abordaje de la construcción de proyectos personales en el  periodo evolutivo de la adolescencia, donde se consolida la identidad personal, así como también impulsar actividades que contribuyan a incursionar en una formación para el trabajo que sea gradual y progresiva, preparándolos para una etapa y en un contexto donde la inserción laboral resulta una necesidad prematura en muchos casos.

Afirmar su proyecto de vida, implica para cada adolescente la capacidad para proyectarse y autogestionarse en forma autónoma y  responsable, implica la capacidad de proyectar a futuro, de planificar su vida en forma realista y responsable, en la cual se puede visualizar a sí mismo en el tiempo, en un mes, tres meses, un año por delante, ubicándose en los diferentes escenarios en que considera que deberá actuar (estudios, capacitación laboral, trabajo, vida en pareja, uso de su tiempo libre, vivienda, etc.) y fijando posibles metas a lograr. Es un proceso dinámico, que puede evolucionar, cambiar cada poco tiempo, pues la realidad es cambiante, y exige una permanente revisión y flexibilidad del Equipo, para adaptar o reafirmar criterios, pautas y estrategias de intervención, según las necesidades y tiempos de cada participante.

Afirmamos que todo adolescente y todo joven tiene recursos y potencial para mejorar la  calidad de su vida y por ende la de su entorno, más aún cuando acuerda su participación en una propuesta educativa que le presenta un conjunto de acciones que fomentan el descubrimiento y desarrollo de sus recursos y potencialidades internas.

4.- El aprender a convivir juntos, a aceptar y respetar al ‘otro’, al diferente, constituye otro de los ejes fundamentales en la concepción integradora propuesta en el PAC, al considerar que cada adolescente es un ser humano con toda la capacidad necesaria para asumirse como sujeto, protagonista de su historia y de la Historia, participante activo y conciente desde y en su  vida cotidiana. Se trata de un respeto al ser humano en su integralidad, física, psíquica, afectiva y espiritual, con su historia, sus logros, sus errores, sus dificultades, sus afectos, sus valores, su cultura, su intimidad y sus opciones personales. No implica por lo tanto, la necesidad de contar con una valoración  previa para ser admitido al PAC (evaluación diagnóstica). Esta será necesaria como un instrumento metodológico para conocer la realidad individual de cada participante y así contribuir a su desarrollo personal, de acuerdo a las necesidades y posibilidades de cada uno.

5.- La perspectiva de género es un instrumento para acercarse a mirar la realidad, poniendo en cuestión las relaciones de poder que se establecen entre varones y mujeres y en las relaciones sociales en general. La mirada de género permite evidenciar cómo los grupos humanos, a partir de las diferencias biológicas, construyen los conceptos de masculinidad y feminidad y atribuyen simbólicamente características, posibilidades de actuación y valoración diferentes a las mujeres y a los hombres, produciendo en la mayoría de las sociedades sistemas sociales no equitativos. Por tanto la perspectiva de género es un enfoque transversal: no es añadir un componente femenino ni uno de igualdad de género en las acciones, sino incorporar la experiencia, el conocimiento y los intereses de mujeres y varones en la agenda del desarrollo, para que influyan en los procesos y aseguren estructuras sociales e institucionales más equitativas y justas para mujeres y varones. Es contribuir a la construcción de una mirada en la que cada género se re-conoce en su especificidad y en su complementariedad con el otro, habilitando de esta manera una herramienta conceptual imprescindible para comprender la complejidad de las relaciones sociales actuales, en particular las que acontecen en el seno de los grupos familiares. Implica compartir un análisis de los procesos históricos y los roles tradicionales entre hombres y mujeres, con aportes conceptuales sobre los cambios que se han ido produciendo en el último siglo.

6.- Redes sociales. Consideramos fundamental el impulso hacia la participación en red, definiendo a ésta  como “…sistema abierto, multicéntrico, que a través de un intercambio dinámico entre los intercambios de un colectivo (familia, equipo de trabajo, barrio) y con integrantes de otros colectivos, posibilita la potenciación de los recursos que poseen y la creación de alternativas novedosas para la satisfacción de necesidades”[3].
La participación activa en redes sociales y comunitarias a través de las actividades del PAC, adquiere relevancia desde la perspectiva de la construcción y el fortalecimiento de la sociedad civil, basados en principios y valores universales. Contribuye a la superación de la concepción del individuo aislado, para entender al ser humano como nudo de un entramado de relaciones sociales, las cuales, como vivencias individuales, pueden ser facilitadoras o inhibidoras de su desarrollo personal, en tanto ser humano y mundo son inseparables. La intervención en red requiere desplegar la capacidad de comunicación entre los participantes, desarrollar un diálogo construido sobre la confianza, conciencia de estar compartiendo situaciones, intereses, ideas y sentimientos, y la voluntad para identificar de común acuerdo   los problemas que afectan la calidad de vida, y/o para desarrollar acciones que faciliten su solución, fortaleciendo los vínculos familiares y del entramado local y comunitario.

El PAC contribuirá a desarrollar en los adolescentes y jóvenes una conciencia crítica sobre las implicancias de tejer una red social personal, como la suma de todas las relaciones que cada uno logra percibir como significativas o definir como diferenciadas de la masa anónima de la sociedad. Desde esta perspectiva, toda red social contribuye, como un espejo, a poner en juego sus propios valores, a visualizarse a sí mismo, a auto-valorarse y reconocerse frente a los otros. Esas relaciones interpersonales operan como sus principales recursos psicosociales y constituyen el sustento de sus prácticas sociales, contribuyendo a desarrollar su concepción del mundo y su identidad.  Además de tomar conciencia de ese contexto cercano que constituyen la familia, amigos y vecinos, también explorar ese universo de relaciones que van surgiendo con actores de la comunidad, en torno a intereses, ideales y objetivos que requieren desarrollar y poner a prueba capacidades y habilidades de comunicación, negociación, y acción colectiva.

7.- Educación en valores. Es necesario considerar la incorporación de ciertas orientaciones generales para una educación en valores, que proporcione a los alumnos un conjunto de herramientas teóricas y vivenciales, que les permita construir la adhesión a esos valores y manifestarlos en acciones concretas, es decir desarrollar habilidades y capacidades, también, en este sentido. Se parte de la premisa que los valores no son algo abstracto que se aprende y se incorpora conceptualmente en la estructura de conocimiento, sino que los valores son tales cuando se manifiestan y se traducen en actitudes y comportamientos concretos.

 Numerosas investigaciones[4], en particular las realizadas por la ONU desde los años 80, coinciden en que la educación en valores debe realizarse en contextos de realidad, es decir, en la interacción que la persona realiza con otros, con el entorno y con la realidad en que vive. En ese sentido, el aula, la comunidad, la vida cotidiana, se constituyen como ámbitos y oportunidades para la formación en valores.

No obstante, para que la educación en valores no se convierta en una enseñanza espontánea, voluntarista o episódica, es necesario considerarla como un aspecto transversal a todas las asignaturas de la propuesta. Cabe aclarar que esto no significa incorporar nuevos elementos a los programas, sino considerar este enfoque en cada asignatura y en la praxis de los distintos actores educativos.

8. Habilidades para la vida. Nuestra intervención apunta a que los adolescentes desarrollen al máximo las habilidades para la vida, ese conjunto de capacidades, saberes, destrezas, competencias y actitudes que les habilitan para devenir seres humanos concientes de sus derechos y oportunidades, y así desempeñarse cabalmente como miembros de la comunidad en la cual viven.  Desarrollar esa capacidad de enfrentar las situaciones adversas, contribuyendo al desarrollo de una personalidad fuerte y equilibrada, apuntando a favorecer la introspección y el autoconocimiento, estimulando la independencia, enriqueciendo la habilidad de relacionarse, propiciando la iniciativa y el manejarse con el buen humor, utilizando la creatividad, y sobre todo fomentando el compromiso con valores, y extendiendo el compromiso en pro del bienestar colectivo.

 9. La capacidad de trabajo en equipo ha pasado a ser muy requerida en todos los planos de actividades humanas (especialmente en el mundo del trabajo pero también en otros contextos sociales). Refiere a colaborar con otros en tareas bien definidas para alcanzar determinados objetivos, lo que implica asumir un cierto nivel de compromiso y responsabilidades, tener un intercambio fluido de informaciones, afrontar con empatía los conflictos y problemas que se presenten. Debe estar  siempre pronto para asumir diferentes roles en el grupo, intercambiando roles con los demás si eso es necesario para un mejor desempeño colectivo, colaborar en la creación de un buen clima de trabajo, valorando los aportes de los demás, haciendo o aceptando críticas constructivas, aportando ideas nuevas, y cumpliendo con la tarea asignada.

10. El acceso a la información. Acceder a la información pertinente, actualizada, es un derecho a conocer y a ejercer responsablemente, que habilita mayores posibilidades de inserción social y ciudadana a los adolescentes. Todos deben conocer la realidad en la cual viven, las actividades que se realizan y sus consecuencias,  los diferentes recursos existentes a nivel comunitario, las posibilidades y condiciones de inserción laboral.  A mayor información y conocimientos, más posibilidades de actuar de una manera efectiva.

 11. Espacio creativo y recreativo. Es necesario facilitar y estimular la libre expresión de la creación e iniciativa de los adolescentes, bajo la consigna que no debe existir la vivencia del ‘tiempo libre’ como si se tratara de un tiempo desperdiciado, sino tener la posibilidad permanente de transformarlo en un tiempo creativo, un espacio que favorezca la construcción de sus propias identidades y sus proyectos de vida, ejercitando en la práctica el acceso a la información relevante para la toma de decisiones, procurando la asunción autónoma de derechos y deberes. Así, se propondrá incluir en el programa diversas actividades artísticas, recreativas y deportivas, realización de encuentros (talleres temáticos), orientación ocupacional, salidas colectivas, etc.

12. Consideramos que la educación permanente  es un eje fundamental en la concepción de esta  propuesta, pues centra la mirada en los adolescentes como sujetos activos del aprendizaje, en un proceso que favorece la toma de conciencia de sus condiciones objetivas en las cuales actúan, y la integración de valores universales de vida. Es importante aceptar que al ingresar a las actividades del PAC, los participantes traen  historias individuales fragmentadas, cargadas de desarraigos, abandonos, que les dificulta la construcción y desarrollo de vínculos estables, sean estos afectivos, sociales o laborales. Pero también han acumulado un  capital social y cultural (incluso laboral, a pesar de su corta edad), del cual no siempre tienen plena conciencia de su valor. Esto implica reconocer que tiene un camino recorrido y que esta trayectoria (historia personal) debe ser asumida y revalorizada en el presente, como un punto de apoyo para conocerse a sí mismo, valorarse y proyectarse como ser humano conciente y protagonista de su propio proyecto de vida. La educación permanente se proyecta como una larga escalera en la cual, todos los participantes han logrado escalar algunos peldaños (escuela primaria, primer año del Ciclo Básico, otros cursos, experiencia laboral, etc) y fundamentalmente que a lo largo de su vida seguirán escalando otros nuevos. La recuperación  de su capital social y laboral en un proceso de aprendizaje conciente es una de las vías para el desarrollo de las habilidades y las capacidades individuales claves en el desarrollo personal y social de cada participante.

 Proponemos que la propuesta pedagógica aborde las necesidades, los valores, las emociones y las vivencias puestas en juego en las actividades cotidianas del PAC, y también de aquellas que traen al llegar, contribuyendo al desarrollo de habilidades, aptitudes y actitudes personales en cada adolescente, para que sea él mismo quien se construya como un sujeto conciente y activo en su proceso de integración social y ciudadana. Muchas de estas habilidades requieren aprendizajes permanentes a lo largo de toda la vida y son imprescindibles para enfrentar el desafío de autogestionarse en un mundo que no siempre resulta amigable y solidario, tanto para integrarse a la vida en sociedad, como más específicamente en el mundo del trabajo.

13. De esta manera queremos revalorizar el “ser adolescente” y el “ser joven” sabiendo que no basta para esto trabajar con ellos, sino que también es necesario incorporar acciones que sensibilicen y promuevan en todos los actores educativos y sociales de la zona una nueva mirada y mucha escucha de todos ellos hacia los adolescentes del PAC, y también de estos hacia la institución educativa y hacia la comunidad.

 

[1] Las experiencias de las Casas Jóvenes con un espacio liceal, la más reciente  del Instituto del Hombre y del INAU, aunque acotadas, brindan elementos muy interesantes a tener presente.

[2] “La educación para todos para aprender a vivir juntos”, UNESCO, Conferencia Internacional de Educación, Ginebra, 5 al 8 de setiembre 2001, Cuadragésima sexta reunión.

[3] Dabas Elina, “Redes Sociales, Familia y Escuela”.

[4] “Formación ética y ciudadana”. Buenos Aires. Troquel.

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4 comentarios en “1- Marco conceptual (PAC)

  1. Felicitaciones, por todo lo escrito en “Marco Conceptual”:coincido sobre todo con su concepto sobre los valores – en que éstos deben practicarse yno solo quedar en una estructura de conoimiento -, también enque debemos, casi exigir, que los adolescentes y jovenes inicien sobre bases la construcción de su “proyecto de vida”

  2. El material sobre PAC, está buenísimo. Yo estoy preparando mi tesis final de la Licenciatura en Trabajo Social, realizo un voluntariado trabajando con adolescentes en UTU, de Salto,con espacios de reflexión sobre las distintas problemáticas de los mismos. SALUDOS.
    Mercedes de Salto

  3. Realmente me encontré sorprendida de encontrame con esta página.Creamos y desarrollamos en el departamento de Paysandú el Programa de Alfabetización con la familia “Cuenta quien Cuenta” que tiene su sustento teórico en la filosofía de la educación popular y apunta a generar “Que las familias de contextos vulnerables puedan fortalecer su propio proceso de alfabetización y de esta manera poder actuar como agentes educativos al momento de acercar al niño a la cultura escrita” .
    Nos encantaría llegar a Uds y vincularnos para intercambiar experiencias . En vuestro sustento teórico encontramos muchas coincidencias con nuestra propuesta de trabajo e intervención en la educación no formal con adultos.
    Somos maestras de aula… que hace más de una década estamos trabajando juntas.

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